lunes 16 de abril de 2007

El rechazo vecinal aborta una mina prevista en Fuentes de Rubielos

El 1 de Abril salió en el Heraldo de Aragón la noticia del rechazo de Fuentes de Rubielos a la mina de arcilla, aquí os pongo una foto de Ecologistas en Acción de una mina de Caolines Lapiedra en el municipio valenciano de Villar del Arzobispo, y por supuesto, la noticia.

La extracción de arcilla contaba con todos los permisos de Industria, pero Ordenación del Territorio no autoriza la actividad.

LUIS RAJADEL. Teruel | El proyecto de la empresa Caolines Lapiedra de Liria (Valencia) para abrir una mina de arcilla en Fuentes de Rubielos se ha tropezado con el rechazo frontal de los vecinos, del Ayuntamiento y, finalmente, de la Comisión Provincial del Territorio, que el mes pasado informó desfavorablemente de la licencia de actividad para abrir la explotación. La compañía minera había obtenido la concesión y la autorización de la Consejería de Industria para poner en marcha la cantera, pero no ha sido suficiente para llevar adelante el proyecto, muy cuestionado por su impacto paisajístico, ambiental y social.

La voz de alarma contra la explotación la dio, no obstante, una pareja que acaba de restaurar la masía de Los Toranes -la misma finca en la que pretendía abrir la mina- para dedicarla a alojamientos turísticos. Mónica Ballvé, su marido Alejandro Villanueva y su hijo, que dejaron Barcelona hace dos años para cambiar de forma de vida instalados en Fuentes de Rubielos y dedicados al turismo, vieron como su proyecto se venía abajo si la mina de Caolines Lapiedra se hacía realidad. "El desmonte empezaba a cien metros de la masía y el camino para acceder pasaba por la explotación de arcillas. Si abría la mina, tendríamos que cerrar, seguro", señala Mónica, todavía recelosa respeto a la actitud que tomará la empresa minera ante la negativa de la Administración a autorizar su actividad.

La familia invirtió 360.000 euros, endeudándose, para rehabilitar la antigua masía familiar de Los Toranes como vivienda y apartamentos turísticos. Pero si las excavadoras empezaban su labor de desmonte y los camiones su trasiego con cargamentos de arcilla, todo el proyecto se desmoronaría. "Ofrecemos a nuestros clientes un paisaje privilegiado, turismo y actividades en la naturaleza. No podíamos seguir adelante con una explotación minera a las puertas de la masía".

Mónica Ballvé se muestra contenta por la negativa de Ordenación del Territorio a autorizar la actividad de la mina, pero sospecha que la empresa concesionaria no se quedará de brazos cruzados, porque "llegó muy lejos con sus pretensiones". La empresaria turística se opuso con uñas y dientes a la extracción de arcillas, que afectaba a sus tierras. Ante su negativa a desprenderse del terreno, Caolines Lapiedra había solicitado a la DGA el inicio del proceso de expropiación. Ahora, Mónica se teme que la compañía minera "insista en llevar adelante su proyecto extractivo. No me quedo tranquila todavía".

La oposición de los propietarios de Los Toranes se extendió como una mancha de aceite al vecindario de Fuentes, que recogió más de 400 firmas -el censo es de 126 residentes- en contra del proyecto minero, al Ayuntamiento y también al Consistorio de la vecina Rubielos de Mora. Demasiada oposición para autorizar la explotación.

El rechazo se justificaba por el impacto paisajístico, la afección al negocio turístico previsto en Los Toranes y el tráfico pesado que generaría por carreteras secundarias y cascos urbanos. Unos inconvenientes que no se veían compensados con una generación de empleo significativa. Firmaron contra el proyecto vecinos y veraneantes de Fuentes, Rubielos y Olba. El alcalde de Fuentes, Fernando Villanueva, calificó la mina de "expolio" a cambio de contrapartidas económicas y laborales "insignificantes".

El Ayuntamiento de Fuentes negó la licencia de actividad y también su homólogo de Rubielos se pronunció en el mismo sentido porque la mina se hubiera visto desde el casco urbano de está ultima localidad. Según el acuerdo publicado en el Boletín Oficial de Aragón del pasado 23 de febrero, la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio denegó finalmente la licencia de actividad a Caolines Lapiedra. Al hacerlo, tuvo en cuenta las posturas contrarias de los ayuntamientos afectados, las alegaciones de los particulares, los informes de los propios técnicos de Ordenación del Territorio y, sobre todo, que la mina se emplazaba a menos de 2.000 metros de los cascos urbanos de Fuentes y Rubielos.

La Dirección Provincial de Industria ha comunicado verbalmente a la compañía minera que no iniciará el procedimiento de expropiación forzosa de las 50 hectáreas afectadas por la explotación porque "no tendría ninguna utilidad" si la mina no tiene posibilidad de conseguir una licencia de actividad, según explicó el director provincial de Industria, Carlos Hernández. Pero las espadas siguen en alto, porque la empresa concesionaria no está dispuesta a renunciar.